¿Me has visto alguna vez? Seguro que sí, bajo algún árbol.
Fíjate en mis hojas, soy un roble y lo que me ha salido es una agalla.
Mira que redondita es, pero no te confundas no es mi fruto, es una reacción que he tenido a la picadura de un insecto. Alguno de ellos ha picado uno de mis brotes y ha depositado un huevo en su interior y yo en un intento de aislar el ataque del resto de mis ramas he creado esta redondez que ha ido creciendo con la larva dentro, un lugar ideal donde poco a poco ir desarrollándose aprovechándose mientras de mi alimento y mi protección por mi dureza y mi impermeabilidad.
La agalla que os presento es completamente redonda, con un solo agujero y de un diámetro algo menor al de una moneda de cinco céntimos, pero dependiendo del insecto que me pique puedo ser más grande o tener una especie de piquitos alrededor.
Este año tengo tantas agallas que no recuerdo el insecto que me pico aquí,… me suele picar un tipo de avispa llamada avispa gallarita aunque yo en esta ocasión creo que esta agalla pertenece a un mosquito. ¿A vosotros qué os parece?

