Me senté al ladito del conductor, había mirado poco los mapas y me interesaba hacerle alguna pregunta como cuántas paradas había en la aldea,… si por casualidad conocía el hostal donde yo iba, dónde me vendría mejor bajarme, …cosas así… así que cuando llego el momento le pregunte a sabiendas de que no le molestaba ya que a lo largo del viaje el había ido enfrascado en otras conversaciones con diferentes pasajeros y aunque no me resolvió mucho creí entender que bajarme en la segunda parada y última, era la mejor opción.
Pasada la primera parada, sentada yo en primera línea, recién hechas las preguntas y habiéndole dicho que finalmente me bajaría en la segunda parada, salimos de El Rocío destino Matalascañas, carretera y manta.
Iba atenta, sentada junto al conductor, prácticamente acababa de hablar con él, no sé, no podía creerme que se fuera a saltar esa segunda parada y me quedaba esa esperanza de que un poco más adelante volvería a entrar en El Rocío
– Perdone, … ¿no me dijo usted que había dos paradas?
– Si, pero como no había nadie esperando no he parado.
– ¿¡Cómo!? ¿¡Ya hemos pasado la segunda!? ¡Pero si hablando con usted le he dicho que me iba a bajar ahí!
– Ah, no sé, es que como nadie le ha dado al botón…
Seguíamos avanzando,… yo de pie asombrada y el conductor como si nada me ofrece visitar Matalascañas. Abstraída en ese momento de “me tiro en marcha”, de hablar conmigo misma, de no saber si llorar o reír, si irme con ellos y volver en taxi porque autocar de vuelta para ese mismo día yo ya sé que no hay …pero eso es caro,… no me renta… pensar que no, que igual cambiar de alojamiento esa noche es mejor, pero tampoco porque tengo reservada plaza para una visita guiada a la mañana siguiente… pueeees déjeme aquí…
……..¡déjeme aquí!
Para mi sorpresa inmediatamente entra en juego una señora que levantando la voz le pide al conductor que me deje más adelante aún, ahora si que pensaba que iba a dar un ataque de risa.
“si cruzas allí puedes volver por la carretera antigua, solo hay que andar un poquito”
Pero cuando me bajo y miro hacia atrás cargada con el macuto a mi no me parece tan poquito
Mi cabreo era más que considerable, comencé a andar de muy mala gana…¡que no le he dado al botón!…
Me incorpore a la carretera antigua e intente calcular el tiempo que iba a tardar en llegar, adiós mi plan para esa tarde, tardaría como una hora o más, eran las 17.30 y en una hora o menos se iría la luz y como iba en paralelo a la laguna no sabía si tendría que atravesar algún fangal de noche…
¡que no le he dado al botón! ¡JA!
Creo que me quede a mitad de la frase…… en ese momento el Charco de la Boca entro en ebullición, montones de aves, cientos, miles empezaron a llegar, colocarse, levantar el vuelo, ubicarse, era increíble, explosión total y yo estaba allí para verlo. Ahora si que no dudaba en sonreír, pero de emoción. Deje todo en el suelo y me pensé si sacar la cámara por aquello de no perderme ni un momento intentando enfocar. No hice demasiadas ni buenas fotos la verdad, pero me atrapo tanto ese momento que de un plumazo olvide al ogro que llevaba dentro.
No serán las fotos de mi vida, perdí el plan de la tarde y pase muy poco tiempo en El Rocío, pero el momento valió la pena y en este viaje esta foto no podría haberla sacado de ninguna otra manera si no es porque estoy de ese lado de la laguna… tendré que volver 😉
“Cortesía del conductor de la línea Sevilla Matalascañas”
Sábado 30 de noviembre 2013 – 17.30h
Mi agradecimiento al caballista que se ofreció a llevarme que aunque me hubiera encantado no acepte

“Cortesía del conductor de la línea Sevilla Matalascañas” En resumen, una forma de hablar y un resultado de sensaciones que… si quiero hacer un gran resumen, diré sencillamente que se me olvido darle al botón.
Más fotos de este día aquí >>